Un lugar muy acogedor, en un pueblo perdido en Cantabria, estuvimos 4 días con la familia, en un entorno lleno de naturaleza pero con todas las comodidades de la ciudad.

Me gustó mucho como habían decorado todo, los apartamentos tenían todo, hasta jacuzzi, algunos hasta lavadora.

También me gustaron las áreas comunes, donde habían zonas de descanso, barbacoa y zonas de juego.

Hay un sendero que te lleva a una zona de juegos para niños y un circuito canino.

El SPA tiene piscina temperada, jacuzzi, sauna y baños con taquillas, todo lo necesario para relajarse.

Me gusto mucho que en recepción tuvieran a disposición de los clientes, juegos de mesa y DVDs para ver películas y también tenían algunas cosas de comida y bebida a la venta.

El único punto en contra diría que es el acceso a esa zona, que se hace por una carretera con una zona de curvas.

Por lo demás la estadía es perfecta.